REMOVIRT H3D es un proyecto colaborativo desarrollado por la Universidad de Santiago de Compostela (USC), el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS) y el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, liderado por Sergio Estévez Fernández, cirujano y coordinador de la Unidad Hepato-Bilio Pancreática del CHUVI, y Enrique Comesaña Figueroa, profesor del Departamento de Electrónica y Computación de la USC.
El proyecto consiste en la creación de un sistema basado en inteligencia artificial capaz de generar gemelos digitales tridimensionales (3D) del hígado humano a partir de imágenes médicas como tomografías computarizadas (TC) y resonancias magnéticas (RMN). Estos modelos personalizados permiten a los profesionales diagnosticar lesiones con mayor precisión, planificar y simular cirugías complejas, realizar cálculos volumétricos exactos y mejorar la comunicación con el paciente mediante representaciones visuales intuitivas.
El funcionamiento de REMOVIRT H3D se basa en un proceso avanzado de visión artificial y aprendizaje automático: las imágenes médicas son procesadas por una red neuronal que aprende a identificar y segmentar estructuras anatómicas como vasos, lóbulos o lesiones hepáticas. El resultado es un modelo tridimensional interactivo que actúa como gemelo digital del hígado del paciente, ofreciendo a los médicos una herramienta de apoyo a la toma de decisiones clínicas. Gracias a esto, se reduce el tiempo quirúrgico, se minimizan riesgos y se mejoran los resultados postoperatorios.
La finalidad del proyecto es mejorar el diagnóstico y la planificación quirúrgica de las enfermedades hepáticas mediante la automatización y personalización de los modelos anatómicos, contribuyendo así a una medicina más precisa, segura y adaptada a cada paciente.
Para la Comunidad Maker, REMOVIRT H3D representa un ejemplo inspirador de cómo la tecnología abierta puede tener un impacto real en la salud. El proyecto utiliza herramientas accesibles como Python, GitHub y frameworks de visión artificial 3D, promoviendo el software libre, la colaboración interdisciplinaria y la democratización de la innovación médica. Muestra cómo la cultura maker puede trascender el ámbito experimental y convertirse en un motor de progreso científico y social, acercando la tecnología a profesionales y centros sanitarios de todo el mundo.